Parque Arqueológico Joya de Cerén

 

Información para el visitante

El Parque Arqueológico Joya de Cerén

El descubrimiento del sitio arqueológico Joya de Cerén

La creación del parque

Joya de Cerén: Patrimonio Mundial

En la sombra de volcanes: Introducción necesaria a la arqueología en El Salvador

La antigua comunidad de Joya de Cerén y su entorno

Hallazgos en Joya de Cerén: Cultivos y estructuras

Acciones de FUNDAR y el Gobierno en Joya de Cerén

Conservación

La Mesa Redonda para Consensar Medidas de Conservación para Joya de Cerén

Impermeabilización para proteger las estructuras del Area 2

Estabilización de un talud de excavación

Arqueóloga experta en conservación

Reducción de taludes de tefra

Protección de las estructuras contra animales

Mejoras en el parque

Entrada

Estacionamient y área de picnic

Punto de orientación

Museo de Sitio

Cafetín

Zonificación

El sendero arqueológico

Los techos protectores

 

Información para el visitante al Parque Arqueológico Joya de Cerén

Ubicación:

Kilómetro 35 carretera a San Juan Opico, departamento de La Libertad

El parque ofrece:

  • Un asentamiento maya conservado por una erupción volcánica ocurrida por 650 d.C. Hay 10 estructuras prehispánicas expuestas, incluyendo 2 casas, 2 bodegas, una cocina, un temascal (baño sauna) y otras.
  • Museo de sitio.
  • Estacionamiento, área de picnic, cafetín (limitado a agua, gasesosas, bebidas rehidrantes, snacks).

Horario:

Martes a Domingo, 9am a 4pm (cerrado los días lunes).

Tarifas:

  • $1.00 / nacionales, $3.00 / extranjeros.
  • $1.00 / vehículos livianos, $2.00 / buses
  • Entrada gratis para nacionales menores de 8 años y mayores de 60.
  • Centroamericanos pagan igual que nacionales.

Recomendaciones:

Ropa y zapatos cómodos. La visita a Joya de Cerén puede ser de aproximadamente una hora, incluyendo el museo y el recorrido guiado. El recorrido es mayormente bajo la sombra de árboles y techos.

 

 

El Parque Arqueológico Joya de Cerén

En reconocimiento de su importancia, en 1993 Joya de Cerén fue inscrito en el Listado de Patrimonio Mundial de UNESCO. Es el único sitio de Patrimonio Mundial en El Salvador

 

El descubrimiento del sitio arqueológico Joya de Cerén

Esta área originalmente formaba parte de la hacienda San Andrés, uno de los mayores latifundios del valle de Zapotitán en el poniente de El Salvador. A mediados del siglo XX, la porción conocida como Joya de Cerén fue vendida al gobierno para realizar uno de los primeros proyectos de reforma agraria en el país. “Cerén” es un apellido, mientras que “Joya” es una expresión derivada del castellano antiguo que aún se usa en El Salvador para referirse a valle pequeño de suelo fértil rodeado por terreno accidentado.

Existen diferentes versiones acerca del descubrimiento de este sitio arqueológico. Afortunadamente, un participante clave aún labora para el gobierno salvadoreño y proporcionó información de primera mano sobre este hallazgo en una entrevista realizada en 1989. La siguiente narración utiliza esta información y otras fuentes verificables.

En 1976, el gobierno inició la construcción de un centro para guardar granos (perteneciente al extinto Instituto Regulador de Abastecimientos, IRA). El terreno fue nivelado por tractor, descapotando varios metros de depósitos volcánicos a fin de situar las instalaciones sobre el suelo más firme que se hallaba debajo. Cuando se terminaba estos trabajos preparatorios, se expuso un sitio arqueológico que había sido completamente enterrado bajo 4 metros o más de estos depósitos volcánicos, sin dejar indicio de su existencia en la superficie. El supervisor de construcción notificó al Departamento de Arqueología de la Administración del Patrimonio Cultural (la entidad cultural del gobierno en esa época).

Manuel López (entonces del Departamento de Arqueología y actualmente del Ministerio de Relaciones Exteriores) fue enviado a inspeccionar el descubrimiento. López narra que el descapote ya se había terminado al momento de la notificación, y él observó numerosos fragmentos de cerámica removidos por la maquinaria, incluyendo varios ejemplares de Policromo Copador, un conocido diagnóstico del período Clásico Tardío (600-900 d.C.). Los trabajadores contaron de pequeñas estructuras de barro que había sido expuestas – y destruidas. Dichosamente, esto fue verificado por el hecho de que dos estructuras permanecían a la vista, habiendo sido seccionadas en un talud cortado en un lindero del terreno. Ambas estructuras tenían una plataforma basal, y una mostraba un pared de bahareque. Entonces, para López fue evidente que se trataba de un sitio Clásico Tardío con estructuras conservadas bajo ceniza volcánica. El registró el sitio como Joya de Cerén. Aunque la importancia potencial obviamente fue reconocido, en ese momento la destrucción ya estuvo, en los terrenos circundantes se hacían cultivos sin perspectivas de otros dañinos proyectos de construcción, y el Departamento de Arqueología se encontraba saturado con proyectos, operando con muy poco personal y recursos.

Dos años después, en 1978, el Arqueólogo Payson Sheets inició el Proyecto Protoclásico, cuya actividad principal consistía en el reconocimiento aleatorio estratificado del 15% del valle de Zapotitán. Los miembros del proyecto fueron informados sobre el descubrimiento de Joya de Cerén por un arqueólogo que trabajaba para el Departamento de Arqueología (Richard Crane). Sheets agregó la investigación de Joya de Cerén a las actividades del Proyecto Protoclásico y supervisó el principio de su excavación en marzo, 1978, mientras que Christian Zier (miembro del proyecto) continuó la investigación entre abril y mayo. Las dos estructuras seccionadas por el talud de descapote fueron parcialmente excavadas y los resultados establecieron la gran importancia de Joya de Cerén: tal como en Pompeya, la erupción volcánica “congeló” un momento de tiempo en la vida de esta antigua aldea maya. Se determinó que la Estructura 1 (con paredes de bahareque) era una casa y en ella fueron encontrados herramientas y aún juguetes. La Estructura 2 (después redesignada como la Estructura 5) resultó ser una plataforma de trabajo abierta (sin paredes). Ambas estructuras tenían techos de zacate que fueron carbonizados durante la erupción, colapsando en una capa quemada. Se ocuparon muestras del zacate para análisis de radiocarbono, y junto con los resultados de excavaciones posteriores (evaluados por el Arqueólogo Brian McKee), se indica un fechamiento cercano a la erupción de entre 610 y 670 d.C. (calibrado, 2 sigma). Los cultivos, marcados por surcos y camellones, casi tocaban las estructuras y sobre ellos la ceniza volcánica conservaba huellas de plantas de maíz.

Vista de las primeras excavaciones en Joya de Cerén (1978), efectuadas por Payson Sheets y Christian Zier. Fueron estudiadas dos estructuras que quedaron cortadas por tractor en el límite del terreno. A la izquierda, la Estructura 1, una casa (detrás de la persona en la puerta hay un agujero grande producido por la erupción).
A la derecha la Estructura 2 (hoy denominada como la Estructura 5, aquí parcialmente cubierta con plástico), una plataforma abierta con techo que aparentemente servía como área de trabajo. Los únicos restos humanos encontrados hasta la fecha en el sitio consisten en dos entierros. Un entierro fue encontrado debajo de esta plataforma pero lamentablemente había sido casi destruido por el tractor. Entre las dos estructuras había un sendero marcado por algunas lajas. En esta fotografía, se observa como las capas de tefra (materiales volcánicos arrojados por el aire) se apilaban contra la Estructura 1 antes de cubrirla totalmente. Las estructuras fueron construidas sobre un suelo débilmente desarrollado de la ceniza blanca depositada por la erupción de Ilopango (siglo V d.C.), y aquí se puede notar unos 30 centímetros de esta “tierra blanca” en el corte debajo de la casa.

Los estudios posteriores en Joya de Cerén han mostrado que la ceniza de Ilopango cubrió evidencia de actividad humana anterior a estas estructuras, hasta ahora solo representada por unos tiestos dispersos de cerámica Preclásico Tardía. Joya de Cerén también tuvo una ocupación muy tardía. Justamente debajo de la actual superficie (sobre el corte en esta fotografía) existen restos prehispánico que probablemente fechen a vísperas de la conquista española (en el período Posclásico Tardío, 1200-1524 d.C.). Estos incluyen un probable rasgo residencial y el segundo enterramiento humano conocido en el sitio, ambos parcialmente destruidos, irónicamente, por un tractor utilizado para facilitar la excavación de las estructuras del período Clásico. Esto sería uno de lo únicos entierros pipiles jamás excavado. Los pipiles eran de origen mexicano y, para vísperas de la conquista, dominaban el poniente del territorio salvadoreño (foto del Museo de Sitio de Joya de Cerén).

En 1979-1980, Sheets hizo prospección remota de parte de Joya de Cerén, empleando radar penetrante de suelos (georadar) y resistividad de suelo para localizar anomalías que podrían representar estructuras profundamente enterradas. En éste y otros estudios subsecuentes, el georadar resultó ser particularmente efectiva en detectar posibles estructuras, así como los surcos y camellones de cultivos y para trazar la topografía pre-eruptiva del sitio.

Las excavaciones fueron reanudadas en 1989 y continuaron hasta 1996. Sheets y su equipo han excavado un total de 11 estructuras, y 6 más han sido localizadas pero no excavadas. La prospección remota sugiere la existencia de varias docenas más.

En 1996, las autoridades culturales (específicamente, la Dirección Nacional de Patirmonio Cultural, CONCULTURA) impuso una moratoria sobre nuevas excavaciones en Joya de Cerén. En las estructuras excavadas hasta entonces, se notaban progresivos deterioros y se razonaba que no se deba exponer otras antes de contar un procedimiento para asegurar su conservación. Sin embargo, se ha demostrado que el reentierro es muy efectivo para conservar las estructuras en este sitio. Cuando FUNDAR asumió la co-administración de Joya de Cerén en 2005, se levantó la moratoria y, en una reunión junto con el jefe del Departamento de Arqueología, le invitamos a Sheets que continuara excavaciones en el sitio con el ofrecimiento de financiar trabajadores y de proporcionar herramientas y otros materiales.

Aún no se han determinado los límites de Joya de Cerén. Se ha planteado que el sitio podría tener una extensión de aproximadamente 5 hectáreas o más; si esto es así, solo se han excavado el 2% o menos del área total del sitio. No cabe duda que las investigaciones futuras aportarán muchas sorpresas en el 98% del sitio hasta ahora desconocido.

 

La creación del Parque Arqueológico Joya de Cerén

En 1989, con el descubrimiento espectacular de tres estructuras por Sheets y su equipo, el Lic. Ricardo Recinos se involucró con inagotable entusiasmo, con donativos para apoyar la investigación, desde cubetas hasta toldos para proteger las estructuras que estaban siendo excavadas en la temporada de lluvias. El proyecto de Sheets había propuesto concluir la temporada con la construcción de techos para proteger dos estructuras y el habilitamiento de un museo de sitio. Sin embargo, acercándose al último día, Sheets hizo saber que iba a reenterrar las estructuras. No iban a haber ni techos ni museo. Es justo reconocer que el reentierro era la mejor opción en caso de no techar las estructuras.

Recinos actuó apresuradamente. Estando en la junta directiva del Patronato Pro-Patrimonio Cultural (una ONG ahora difunta), Recinos logró convencer a los otros directores a “adoptar” a Joya de Cerén, y con el cierre de la temporada de 1989, el Patronato instaló los primeros techos sobre las tres estructuras prehispánicas expuestas. Desde ese momento, el Patronato trabajó con el Gobierno en adquirir terrenos, instalar techos permanentes, habilitar un museo de sitio y apoyar más investigaciones lideradas por Sheets. Los trabajos del Patronato culminaron en culminando en 1993 con la inauguración del Parque Arqueológico Joya de Cerén.

El año de su inauguración correspondía con el nombramiento de Joya de Cerén como Patrimonio Mundial, lo cual fue logrado por gestiones de CONCULTURA.

El Patronato co-administró Joya de Cerén hasta 2004.

Bajo el programa de PTR del Gobierno, FUNDAR inició actividades de co-administración a mediados de año 2005. En ese momento, los oficiales de CONCULTURA describieron el estado de Joya de Cerén como de "franca negligencia". Ese estado, y los cambios efectuados por FUNDAR hasta diciembre, 2009, se documentan bajo la sección Mejoras en el parque.

Una bodega con las paredes caídas como casa de naipes (Estructura 7) y, al fondo, un temascal o baño sauna (Estructura 9). Por razones desconocidas, esta área de Joya de Cerén estaba "restringida" (accesible únicamente para visitas "VIP). FUNDAR lo abrió a la vista pública en diciembre de 2005.

 

Joya de Cerén se encuentra en el fértil valle de Zapotitán (la flecha apunta al sitio).

 

Joya de Cerén: Patrimonio Mundial

Joya de Cerén es un sitio único en Mesoamérica por tratarse de un asentamiento cubierto en plena vida por la ceniza de una repentina erupción volcánica, y por su importancia ha sido incluido en el Listado de Patrimonio Mundial (también conocido como Patrimonio de la Humanidad).

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) mantiene un catálogo de sitios naturales y/o culturales de destacada importancia mundial, el cual se denomina el Listado de Patrimonio Mundial (también conocido como el Listado de Patrimonio de la Humanidad). Los gobiernos de los diferentes paises del mundo pueden proponer el nombramiento de sus sitios. La UNESCO evalúa las propuestas presentados por los países en reuniones periódicas, aplicando criterios estrictos para decidir si se incluye un sitio en el listado.

En 1992, CONCULTURA inició las gestiones para nombrar Joya de Cerén como Patrimonio Mundial, encargando a sus entonces empleados Manuel López y Paul Amaroli la tarea de llenar formularios y reunir la información necesaria. La propuesta fue aceptada por la UNESCO en 1993.

Una de las tres guías bilingües (español - inglés) del parque le acompañará en su visita a Joya de Cerén. Ellas se identifican con uniforme amarillo. Desde la izquierda: la Arqueóloga Karen Bruhns y las guías María de los Ángeles Dimas Cruz, Carmen Mercedes Polanco Olivares y Roselia Duarte de Granados.

 

 

En la sombra de volcanes: Introducción necesaria a la arqueología en El Salvador

Joya de Cerén es solo uno de muchos casos conocidos en El Salvador donde las erupciones volcánicas han afectado la vida humana en el pasado. La presente breve reseña podría ser útil para mejor entender el contexto de Joya de Cerén.

El territorio de El Salvador presenta uno de los paisajes más volcánicos del mundo. El istmo de Centroamérica fue el resultado de la actividad volcánica, y con el tiempo los depósitos de ceniza y otros productos eruptivos se han ido meteorizando para formar suelos de renombrada fertilidad.

Sin embargo, este es un paisaje “vivo”, ya que han ocurrido varias erupciones documentadas desde la conquista española (1524), y los estudios geológicos han identificado numerosos eventos prehistóricos ocurridos en los últimos miles de años. A lo largo de milenios, la población humana viviendo en la sombra de estos volcanes tuvo que aguantar, adaptarse, o perecer, frente a esta situación. En algunos casos, como la gran erupción de Ilopango (en el siglo V d.C.) que afectó gravemente alrededor de 3,000 kilómetros cuadrados, la vigilancia y fuga no pueden haber sido suficientes como para salvar la vida de, probablemente, decenas de miles de personas.

El lago de Ilopango está ubicado en el centro de El Salvador. Varias erupciones se han originado debajo de sus aguas. La última fue "ayer" en términos geológicos, entre diciembre de 1879 y enero de 1880, pero afortunadamente fue de poca magnitud. La gran erupción de Ilopango en el siglo V d.C. fue un desastre humano y ecológico que afectó una extensión de unos 3,000 kilómetros cuadrados. La huella distinctiva de esta gran erupción es su característica ceniza blanca de textura muy fina, comunmente conocida como "tierra blanca", y denominada como "Tierra Blanca Joven", o TBJ, en los estudios geológicos y arqueológicos.

El tema de humanos y erupciones forma un constante en la arqueología salvadoreña desde su inicio formal a principios del siglo XX. En 1917, Jorge Lardé descubrió un estrato cultural expuesto en un corte hecho para un camino en el costado del cerro El Zapote, en el sector sur de la capital. El estrato había sido enterrado por la tierra blanca de una erupción entonces no identificada (resultó ser la “tierra blanca joven”, o TBJ, de Ilopango). Junto con Samuel Lothrop, Lardé continuó la investigación de este hallazgo en 1926. En 1940-1941, las excavaciones dirigidas en San Andrés por John Dimick descubrieron una capa de toba casi superficial que cayó sobre las estructuras en algún momento después del abandono del sitio (fue denominada como toba San Andrés), y en las excavaciones más profundas, se dio con la misma circunstancia de una capa de tierra blanca volcánica sobreyacente un estrato cultural similar a lo encontrado por Lardé (de edad Preclásico Tardía). En la misma década de los 1940s Stanley Boggs halló una situación similar en las estadías tempranas de la compleja pirámide de Tazumal.

En los trabajos de rescate arqueológico en el embalse Cerrón Grande (1974-1976) dirigido por Boggs, se hicieron dos notables descubrimientos debajo de la TBJ de Ilopango: una pirámide circular, y un campo de cultivo. Desde esa fecha hasta ahora, se han identificado un total mayor de 20 campos de cultivo (probablemente para maíz) que fueron cubiertos por la erupción de Ilopango, situados en la zona de San Salvador y el valle de Zapotitán.

Un campo de cultivo cubierto por la TBJ de Ilopango, expuesto por construcción en la zona de San Salvador. Sonia González proporciona escala. Este campo de cultivo, o "milpa", estaba sobre un suelo café oscuro. Hay un cultivo moderno de maíz sobre el suelo actual.

Una tragedia para la arqueología salvadoreña fue la destrucción en 1984 de un asentamiento completo que había quedado sepultado por la TBJ de Ilopango, es decir, el equivalente de otro Joya de Cerén pero más antiguo. Este sitio fue expuesto, y destruido, por tractores al construir la Urbanización La Cima en el sector suroeste de San Salvador.

En los 1990s, nuevas construcciones en el municipio de Antiguo Cuscatlán expusieron campos de cultivo de maíz mucho más antiguos que aquellos sepultados por la TBJ de Ilopango. Los estudios indican que éstos fueron enterrados por la erupción de Plan de la Laguna alrededor de 800 antes de Cristo. Estos son algunos de los campos de cultivos más antiguos que se conservan en Mesoamérica.

Uno de los campos de cultivo expuesto por construcción en la jurisdicción de Antiguo Cuscatlán. Este campo de cultivo estaba sobre un suelo café rojizo, y en su superficie se encontraban improntas de hojas de maíz. Según análisis de radiocarbono, fecha a aproximadamente 800 a.C. Fue cubierto por ceniza volcánica de color gris oscuro que se originó en el cercano cráter de Plan de la Laguna (en donde hoy se encuentran varias fábricas). Tal como muestra el cordel a nivel, esta "milpa" se declina ligeramente hacia la izquierda (norte). La cinta amarilla está extendida a un metro. En la agricultural tradicional de El Salvador, se siembran las hileras de maíz con una separación de un paso, y al parecer esto ha sido la costumbre desde hace casi 3,000 años.

También se han estudiado rasgos Coloniales enterrados por la erupción de 1658. En ese año, reventó el pequeño volcán de El Playón, situado en el extremo este del valle de Zapotitán. La erupción expelió un flujo de lava (que obligó el abandono del antiguo pueblo de Nejapa) y bastante ceniza. La ceniza obstruyó el flujo del río Sucio, dando lugar a la formación de un lago temporal (la laguna de Zapotitán, que fue drenado en el siglo XX, posiblemente fue un remanente de ese lago). Al cabo de varios días, el agua acumulada logró romper la barrera de ceniza, inundando grandes extensiones más allá de sus riberas y depositando una gruesa capa de la misma ceniza hecha lodo (es decir, un lahar). En 1995, al excavar pozos de sondeo preparatorios a la construcción del nuevo museo de sitio en San Andrés, Paul Amaroli descubrió un obraje de añil que había sido cubierto por ese lodo volcánico.

La antigua comunidad de Joya de Cerén fue enterrada por una erupción de otras maneras de inconsecuencia que ha sido estudiado por Dan Miller y otros geólogos. La erupción de "Loma Caldera" ocurrió entre aproximadamente 610 y 670 d.C. en un punto situado a unos 600 metros hacia el norte de Joya de Cerén. Fueron expulsados materiales que variaban desde ceniza fina hasta lapilli (de la textura de grava), con ocasionales bombas volcánicas. En breve tiempo (tal vez solo unas horas, y a lo sumo unos pocos días), estos materiales se enterraron el asentamiento bajo varias capas que sumaban a unos 4 a 8 metros de espesor. No obstante, el alcance de la erupción solo era alrededor de seis kilómetros.

Los visitantes a Joya de Cerén muchas veces preguntan si se han descubierto víctimas de la erupción. Efectivamente, se han encontrado víctimas pequeñas en las excavaciones: las tres bodegas estudiadas hasta la fecha contenían los restos de algunos ratones y de un pato (expuesto en el museo de sitio). Se hallaron gorgojos entre los granos almacenados de maíz y frijol. En el exterior, se han encontrado varios pájaros que fueron matados por la erupción (un suceso común en los eventos volcánicos). Pero aún no se han descubierto víctimas humanas. Según la evaluación de Miller, la erupción empezó con una serie de terremotos y esto lo demuestra la evidencia directa del sitio: parte de la cornisa de la Estructura 3 se desprendió y cayó al suelo en momentos cuando solo una mínima cantidad de tefra se había acumulado. Con los terremotos y el inicio de caída de tefra, es probable que los habitantes de Joya de Cerén no perdieran tiempo en huir. Si lograron ponerse a salvo más allá de la zona letal de la erupción es algo que solo podrá ser resuelto por las futuras investigaciones.


La antigua comunidad de Joya de Cerén y su entorno

Varios investigadores están de acuerdo que desde el período Preclásico Medio (900-500 a.C.) el occidente del territorio de El Salvador hasta el sur de Guatemala constituía una importante región maya. Las estelas mayas con fechas en Cuenta Larga más antiguas han sido encontradas en esta zona, y para el Preclásico Tardío (500 a.C. a 250 d.C.), esta región ostentaba varios centros importantes que probablemente representaban capitales de señoríos, como son Takalik Abaj, Monte Alto, Chocolá y, de excepcional tamaño y complejidad, el gran sitio de Kaminaljuyú. El investigador Federico Fahsen ha planteado que los habitantes de esta región podrían haber sido antepasados del grupo etnolingüística maya conocido como cholano.

En el occidente de El Salvador, este desarrollo está representado por varios sitios, pero particularmente por la zona arqueológica de Chalchuapa. Chalchuapa es una de las comunidades continuamente ocupadas más antiguas de la América (y posiblemente es la más antigua). Las investigaciones indican que se remonta, sin brechas, hasta 1200 a.C., y tal vez hasta 3000 a.C. Para el Preclásico Tardío, llegó a existir un centro grande conocido como El Trapiche/Casa Blanca, con evidencia de guerra (más de 30 sacrificados encontrados en un solo depósito) y una estela típicamente maya temprano. Otros asentamientos contemporáneos salpicaban el centro y occidente del territorio de El Salvador, pero la vida se interrumpió – o terminó – con la gran erupción de Ilopango en el V siglo d.C. La erupción arrojó enormes cantidades de fina ceniza blanca (la “tierra blanca joven”, o TBJ), con unos 50 metros junto al lago de Ilopango, y entre 5 y 20 en el área de San Salvador. Aún en Chalchuapa, a unos 75 kilómetros de distancia, fueron depositados alrededor de 50 centímetros de TBJ. La arqueología indica que los habitantes de Chalchuapa pudieron aguantar la situación, pero gran parte del occidente de El Salvador quedó, como evocaba el Arqueólogo Stanley Boggs, como “un desierto blanco”. La erupción de Ilopango es considerada como una de las mayores que se han identificado a nivel mundial para los últimos 10,000 años.

Esto fue el caso del valle de Zapotitán, en donde se encuentran Joya de Cerén y San Andrés. Este es uno de los principales valles de El Salvador, reconocido por la fertilidad de sus campos (que ahora lastimosamente van desapareciendo bajo urbanizaciones y fábricas). Transcurrieron cien años o más hasta que la estéril TBJ meteorizó lo suficiente para poder ser cultivada, y entonces se dio un movimiento colonizador desde lugares como Chalchuapa que había sobrevivido el desastre. Fue en ese entonces, alrededor de 500 - 550 d.C., que se iban estableciendo unas 200 o 300 comunidades en el valle de Zapotitán, incluyendo Joya de Cerén y San Andrés. Es interesante notar que restos de asentamientos pre-Ilopango han sido encontrados debajo de ambos sitios.

Mientras que San Andrés llegó a ser una capital regional, con una extensión mayor de dos kilómetros cuadrados, Joya de Cerén, durante su breve existencia, constituía una comunidad aparentemente pequeña, y muy posiblemente tributaria a San Andrés. La extensión total de Joya de Cerén aún no ha sido precisada.

La arqueología en Joya de Cerén muchas veces se ha comparado con Pompeya, en donde una repentina erupción volcánica congeló un momento de tiempo y nos permite conocerlo con una riqueza de detalle. De igual manera en Joya de Cerén, los materiales volcánicos recubrieron las viviendas y otras estructuras, y los cultivos circundantes, conservándolos hasta un grado de sin paralelo en Mesoamérica. Materiales normalmente perecederos, como semillas, implementos de madera, cestos y recipientes de morro, se conservan como improntas (que pueden ser llenadas con yeso), como restos carbonizados o, en ciertas situaciones, enteras gracias a condiciones herméticas. La información de Joya de Cerén ha sido revolucionaria para el conocimiento de la vida cotidiana de los antiguos mayas.

 


Hallazgos en Joya de Cerén: Cultivos y estructuras

Las excavaciones en Joya de Cerén han descubierto 11 estructuras y varios cultivos.

 

Cultivos

Aunque normalmente se mencionan los cultivos por último, es importante destacar la amplitud de información acerca de ellos que ha sido obtenida en Joya de Cerén.

Los cultivos, que a veces llegan hasta las puertas de las casa, incluían sobre todo maíz (Zea mays de la variedad Nal-Tel/Chapalote). Además de maíz, se han identificado (atestiguados en cultivos o ya almacenado):

• Fríjoles (Phaseolus vulgaris y Phaseolus lunatus)
• Ayote o calabaza (Cucurbita moschata)
• Chile (Capsicum annuum)
• Yuca o mandioca (Manihot esculenta)
• Quequexque o malanga (Xanthosoma violaceum)
• Algodón (Gossypium hirsutum)
• Maguey o agave (Agave spp.)
• Achote o bija (Bixa orellana)
• Jocote (Spondias spp., probablemente Spondias purpurea)
• Cacao (Theobroma cacao)
• Guayaba (Psidium spp.)

 

Estructuras

Un total de 11 estructuras han sido excavadas en su mayor parte o totalmente (los números de la estructuras son correlativos, así que la Estructura 1 fue la primera en ser excavada). Hay cuatro áreas de excavación (operaciones) en Joya de Cerén, que también han sido llamadas como "grupos" o "conjuntos", lo cual contribuye a la confusión de los visitantes, ya que dos áreas (3 y 4) solo tienen una estructura cada una. Por esta razón, hemos utilizado el término "área" para la interpretación pública.

Plano del Area 1 (adaptado del Plano de Manejo de Joya de Cerén).

 

Plano del Area 2 (adaptado del Plano de Manejo de Joya de Cerén).

 

Plano de Areas 3 y 4 (adaptado del Plano de Manejo de Joya de Cerén).

 

A continuación, se discuten algunas de las estructuras de Joya de Cerén. Todas las estructuras fueron construidas con tierra. Al contrario de lo que se esperaría con estructuras de tierra, el material empleado tenía relativamente poco arcilla. Los techos eran de zacate (paja) sostenido por un armazón de madera rolliza.

 

Estructura 1 (Area 1)

Esta es fue la casa que quedó cortada en talud por los tractores de 1976, y proporcionó la evidencia de la existencia e importancia del sitio.

La Estructura 1, una casa.

La Estructura 1 está en mal estado de conservación. En 1976, la mayor parte de su corredor fue destruido por el tractor. Después de su excavación parcial en 1978, un techo modesto de lámina proporcionó alguna protección contra la lluvia, pero ya para 1986, el talud de excavación había colapsado, quebrando las dos columnas del corredor y la pared de bahareque detrás de ellas. Las otras tres paredes fueron descubiertas durante las excavaciones de envergadura que se iniciaron en 1989. Las paredes se habían separado de las columnas y caído al suelo en gráfico testimonio de la violencia de la erupción, pero lamentablemente fueron destruidas por los excavadores a fin de revisar las áreas que cubrían. Se dieron daños adicionales cuando se hizo un experimento mal aconsejado en esta estructura. Se apiló arena caliente contra la plataforma basal con el objetivo de secarla rápidamente; esto provocó desprendimientos generales en su superficie, resultando en su actual apariencia "golpeada".

Tal como la mayoría de construcciones en el sitio, la Estructura 1 consiste en una plataforma basal, con columnas de barro sólido en las esquinas, y paredes de bahareque que corrían entre las columnas. Tiene un pequeñísimo corredor y una banqueta sólida (cama) ocupaba la mitad del espacio en su único cuarto. La base, columnas y banca son de barro lodoso modelado (en por lo menos un elemento fracturado se observaba huellas de mano, dejadas al presionar el barro plástico en la forma deseada. En casas tradicionales de hoy (cada vez más escasas), se construye una plataforma basal con el propósito de elevar el piso de la casa arriba del nivel de humedad. El techo de la Estructura 1 y otras en el sitio era de zacate.

Se ha propuesto que el hogar típico de Joya de Cerén está representado por las Estructuras 1 (la casa, cuyo uso prácticamente se limitaba a ser un dormitorio), 6 (una bodega) y 11 (una cocina). Puede ser una interpretación válida, pero a la fecha solo se tiene un ejemplo de este conjunto propuesto.En otros sitios contemporáneos, se han descubierto entierros alrededor de restos de casas, y debajo de ellas, que serían de sus propios ocupantes. La única excavación en Joya de Cerén debajo de una estructura fue debajo de la 5, donde efectivamente se encontró parte de un entierro humano.


Estructura 2 (Area 2)

Se trata de otra casa, muy similar a la Estructura 1. Su banqueta o cama tiene un nicho, dentro del cual se encontraron cuencos con restos de comida “raspados” por los dedos del comensal.

Izquierda: Estructura 2, con su corredor a la izquierda, y su banca con nicho visible a la derecha.

Derecha: La puerta de la Estructura 2 está todavía llena de material volcánico.

 

Estructura 3 (Area 3)

La construcción más grande verificada en el sitio es la Estructura 3, y se cree que la Estructura 13 (todavía casi sin excavar) es muy similar; las dos (y posiblemente otras estructuras más) podrían formar una plazoleta. La Estructura 3 se erigió sobre una masiva plataforma basal y tiene paredes gruesas de barro modelado. Es de planta rectangular, con su entrada en uno de los lados largos. Su interior se divide en dos cuartos, con dos banquetas en el primero, y nichos en ambos. Aquí, como en otras estructuras, se encuentran asas de ollas reutilizadas, pegadas en posiciones donde hubieran servido para amarrar puertas (de tela o de cañas amarradas), mientras que otras, ubicadas en las esquinas, tal vez eran para colgar objetos. El techo se incendió y colapsó hacia inicios de la erupción volcánica; fue descubierto en las excavaciones como una impresionante capa gruesa de zacate carbonizado que cubría ambos cuartos. El techo se sostenía sobre una estructura de madera con horcones ubicados fuera de la estructura, que en las excavaciones fueron encontrados carbonizados y tumbados al suelo.

La Estructura 3.

Izquierda: Este lado de la estructura fue casi destruido por una pala mecánica utilizada por Payson Sheets durante sus excavaciones en 1989. Puede notarse la pared dañada.

Derecha: Aquí se muestra la excavación de Payson Sheets en 1989. Al fondo la pala mecánica que dañó gravemente la Estructura 3 (la porción dañada está cubierta con plástico). Sheets aparece a la derecha, en camisa oscura arriba del talud.

La Estructura estaba casi vacía. Se encontró una olla grande sobre una de las banquetas y un cuenco guardado sobre un muro. Las aristas de las esquinas de los muros y la base daban a la estructura la apariencia de ser una construcción nueva. Sus muros exteriores quedaron marcados en bandas por las capas de depósitos volcánicos.

Los excavadores de la Estructura 3 sugieren que funcionaba como una “casa comunal”. Nosotros sugerimos otra posibilidad. La Estructura 3 plenamente (si bien modestamente) se acopla a los cánones de arquitectura residencial élite presente en sitios mayas contemporáneos, tales como Copán, tanto en su planta general como en detalles como nichos, colgadores y banquetas grandes. De hecho, en este sentido la única característica excepcional de la Estructura 3 es que fue construida de tierra, en vez de piedra, tierra y cal. De modo que existe la posibilidad que las Estructuras 3 y 13 hayan constituido un conjunto residencial de élite.

 

Estructura 6 (Area 1)

Una estructura relativamente sencilla, sin plataforma basal, con una pared de bahareque en el lado con puerta, y paredes de cañas solo parcialmente embarradas en los otros tres. Su interior contenía varias vasijas, una mano y metate, mazos y herramientas de obsidiana. Algunas vasijas se usaban para guardar granos. Se encontraron los restos de un pato que estaba amarrado en la estructura, y de varios ratones que vivían en el techado. La Estructura 6 es una de tres bodegas conocidas en Joya de Cerén.

La Estructura 6 (bodega) y al fondo, la Estructura 11 (cocina circular). El hoyo en la esquina de la Estructura 6 es el cráter dejado por el impacto de una bomba volcánica durante la erupción que sepultó Joya de Cerén.

 


Estructura 9 (Area 2)

Los baños sauna formaban parte de los hogares mesoamericanos y siguen siendo importantes entre los mayas de Guatemala y el sur de México. En la arqueología mesoamericana, generalmente se designan estas estructuras con el término "temascal" (derivado de la palabra nahua temazcalli), mientras que los actuales mayas de Guatemala, incluyendo los k'iché, kaqchikel y tz'utujil, las llaman tuj y las ocupan para bañarse, para el parto y para curaciones. Se han encontrado restos de temascales en varios sitios arqueológicos, siendo notable el hallazgo de ocho en el sitio de Piedras Negras en el norte de Guatemala. En El Salvador, Antonio Sol descubrió un temascal en Cihuatán durante sus excavaciones de 1929.

Sin embargo, el temascal de Joya de Cerén (Estructura 9) es el ejemplar prehispánico mejor conservado que se conoce. En común con otros temascales, la Estructura 9 tiene una baja entrada por donde los usuarios entraban gateando, a fin de conservar el calor adentro. En su interior, que solo ha sido parcialmente excavado, hay una caja de fuego hecho de piedras unidas con barro, y banquetas situadas alrededor (en este caso, forradas con lajas y, uno supone, petates). Un hoyo pequeño en el techo ventilaba el temascal.

El temascal (Estructura 9). Durante la erupción el techo en forma de domo recibió el impacto de una bomba volcánica que abrió el hoyo grande que se observa aquí, y luego el techo cedió un poco bajo el peso de los materiales volcánicos que se depositaron encima. El hoyo de ventilación aparece enfrente del boquete en el techo.

Una sorpresa en Joya de Cerén fue el techo de su temascal: un domo, elaborado en bahareque, y antiguamente protegido bajo una ramada de paja. Es el único domo conocido en la arquitectura mesoamericana. Este temascal descansa sobre una plataforma basal, y tiene gruesas paredes de barro modelado.


Estructura 11 (Area 1)

Una construcción de planta circular y paredes de caña abierta que servía de cocina. Su interior contiene las tres piedras del hogar mesoamericano (cuyo uso en El Salvador está casi extinto – en Nahuizalco todavía conservan el nombre derivado de nahua de “los tenamashtes”). Cuando fue excavada, la Estructura 11 tenía restos de un estante, vasijas para cocinar y servir comida, yaguales (anillos de zacate sobre los cuales se paran vasijas de base redonda), un metate, recipientes de morro pintados (jícaras) y varios otros objetos.

La Estructura 11 (cocina), con surcos de un cultivo de maíz. Se observan las tres piedras del hogar.

En la arquitectura vernácula tradicional (casi extinta), las cocinas se construían a cierta distancia de las casas para poner a salvo la casa en el evento de un incendio en la cocina. Esto ocurría con cierta frecuencia, especialmente en temporadas de vientos fuertes.

 

Estructura 12 (Area 1)

Esta construcción es única. Como las dos casas conocidas, tiene una plataforma basal con columnas en los extremos, pero hasta allí llegan las similitudes. Su corredor es considerablemente más largo, con seis nichos, una "ventana" de celosía y restos de una modesta pintura mural en su interior (¿estrellas o flores rojas?). Tiene dos cuartos, uno de ellos pequeño con una ventana de celosía, y el otro muy pequeño. El acceso al cuarto con ventana era notablemente laberíntico. El excavador ha propuesto que la Estructura 12 era el lugar de trabajo de "una chamana".

El mural de la Estructura 12 es el único conocido en la arquitectura prehispánico en El Salvador. Tal como se ilustra abajo, el mural no fue identificado por el excavador, y ahora está muy deteriorado debido a intervenciones indebidas y falta de conservación.

La enigmática Estructura 12. A la derecha se observa la "ventana" de celosía de su corredor.

 

La Estructura 12 originalmente tenía celosías en su corredor y en su cuarto mayor. Esta fotografía (de 1991) muestra la celosía de su cuarto antes de su destrucción en el terremoto de 2001. El terremoto, con una magnitud de 7.7 causó el colapso de la parte superior de este muro.

 

La Estructura 12 durante su documentación en 1996 por Manuel Murcia y Paul Amaroli para un informe de condiciones que fue entregado a CONCULTURA. Murcia está parado frente al mural en el extremo este del corredor. Mucia fue el encargado de Joya de Cerén durante varios años y contribuyó en diversas maneras a la arqueología de El Salvador. El identificó el mural en 1991, el cual curiosamente no fue notado en la excavación de la estructura; fue reportado por primera vez en el informe mencionado de 1996.

 

ARRIBA: Ubicación del mural en un dibujo de planta de la Estructura 12.

ABAJO: La sección A-A representada en el dibujo de planta. El mural consiste de pintura roja aplicada sobre un fondo claro. Aquí el color rojo es representado por sombreado gris. Los dibujos son tomados del informe de Murcia y Amaroli.

 

ARRIBA: Fotografía de 1991. La flecha indica la porción entonces expuesta del mural.

ABAJO: Detalle de la la misma vista de 1991. Se observa que el mural estaba en relativamente buena condición. La mayor parte aún estaba cubierta por tefra.

 

ARRIBA: La misma vista en 1996 (el detalle de la fotografía previa es a la izquierda). En una intervención no documentada realizada en alguna fecha entre 1991 y 1996, se terminó de exponer el mural y se aplicaron resanes en grietas y repello nuevo en áreas faltantes. Se ha perdido la brillantez original que se observaba en 1991. El tono oscuro de la pared es por su estado húmedo, resultado de la práctica de regar las estructuras que se hacía varias veces por semana desde aproximadamente 1994 hasta 2005. Es una lástima que el mural no fue registrado inmediatamente después de su excavación cuando sus detalles estaban mucho más evidentes, y que nunca se implementaron medidas para su conservación.

ABAJO: La misma vista en 2009. El mural es casi invisible; aquí está remarcado por el cuadro rojo. Se observan más cambios: se rellenó el piso hasta el nivel del mural, dejando retazos de geotextil negro y plástico. La práctica de regar la estructuras (suspendida por FUNDAR) resultó en el desprendimiento del repello - con parte del mural - en la zona junta al relleno.

 

Detalle tomado en 2009 del elemento a la izquierda del mural tal como aparece después de ser cuidadosamente humedecido por la Arqueóloga Claudia Ramírez. Esto ayuda en resaltar el pigmento rojo que aún queda. Se observa el desprendimiento general de su parte inferior debido a la anterior práctica de regar las estructuras. La Arqueóloga Ramírez realiza un estudio de pigmentos y su conservación en las estructuras de Joya de Cerén.

 

Acciones de FUNDAR y el Gobierno en Joya de Cerén

En 2005, FUNDAR inició su colaboración en el manejo del Parque Arqueológico Joya de Cerén con el órgano cultural del Gobierno (CONCULTURA hasta julio, 2009, y luego la Secretaría de Cultura). El parque se encontraba en un estado de "franca negligencia" en palabras de los funcionarios de Gobierno. Entre 2005 y diciembre, 2009 (cuando FUNDAR decidió terminar su participación en los parques), se realizaron varias acciones que han tenido un impacto significativo. En resumen, estas acciones incluyen:

  • Mejoras en la conservación de la antiguas estructuras.
  • Reparación de techos protectores dañados.
  • Construcción de techos protectores nuevos.
  • Zonificación de usos en el parque, mejorando la seguridad de las estructuras.
  • Ampliación del sendero arqueológico, incluyendo un sector del sitio antes cerrado al público.
  • Embellecimiento del sitio con jardinería y conversión de una calle asfaltada a sendero.
  • Habilitación de un estacionamiento.
  • Habilitación de un área de picnic.
  • Rotulación nueva.
  • Remodelación del museo de sitio.
  • Reparación y ampliación del sistema de agua para regar.

A continuación se describen estas acciones con fotografías, cuando sea posible con vistas "antes y después".

 

Conservación

A iniciar en Joya de Cerén a mediados de 2005, la situación de conservación de las estructuras arqueológicas que encontramos fue:

  • Se realizaban modificaciones frecuentes a las estructuras, incluyendo repellos nuevos y otras reconstrucciones menores. Estos procedimientos resultaban en cambios irreversibles con respecto a la autenticidad de las estructuras.
  • Se mojaban las estructuras y el suelo circundantes con manguera o con bombas de mochila para mantenerlas húmedas. En la temporada seca (verano), esto se hacía varias veces cada semana. Este procedimiento resultaba en continuos ciclos de humectación y secamiento, provocando la expansión y contracción de la tierra en las estructuras, resultando en el agretamiento y desprendimiento de sus superficies, particularmente en las áreas en contacto con tefra que actúa como "esponja" para retener más humedad durante más tiempo.
  • Al agua aplicada con bomba de mochila a veces se agregaba savia de la planta escobilla, la cual es ligosa y en suficiente concentración podría tener efectos consolidantes. Sin embargo, dos estudios de laboratorio (uno por el Smithosonian Institute y otro por el Getty Conservation Institute) ya había demostrado que las concentraciones empleadas en Joya de Cerén no tenían efecto consolidante alguno.
  • Se barrían las estructuras varias veces por semana, resultando en erosión superficial innecesaria.

 

Una persona riega la base de la Estructura 3
La Estructura 3, con su base y suelo circundante en estado muy húmedo. Un estudio realizado en el sitio atribuía la humedad en las estructuras al supuesto movimiento capilar de agua desde el nivel freáctico. En realidad, los estudios de suelo han demostrado que el nivel freático está demasiado profundo para que ésto ocurriera. El causante en este caso era la práctica de regar las estructuras y en menor grado la penetración de la lluvia desde la superficie.

 

El temascal (Estructura 9), mostrando la humedad debido a su riego con agua. Esta fotografía fue tomada en marzo, uno de los meses más secos del año. La práctica de humedecer, o más bien, mojar las estructuras tenía varios años cuando CONCULTURA acordó suspenderla tomando en cuenta la recomendación de FUNDAR.

 

Ejemplo de los desprendimientos en la superficie de las estructuras. La práctica de regar las estructuras con agua causaba gran parte de estos daños.

 

La Mesa Redonda para Consensar Medidas de Conservación para Joya de Cerén

En mayo, 2005, se acordó suspender todas estas prácticas y de convocar a una reunión de expertos en la conservación de estructuras de tierra con el fin de consensar las medidas de conservación rutinarias recomendables para Joya de Cerén.

CONCULTURA y FUNDAR organizaron este taller, denominado como la Mesa Redonda para Consensar Medidas de Conservación para Joya de Cerén, y se sesionó varias veces en el sitio y en el Museo Nacional de Antropología "Dr. David J. Guzmán. Los participantes incluían expertos y funcionarios responsables por la administración de Joya de Cerén:

NOMBRE
AFILIACION EN 2005
Federico Hernández Presidente de CONCULTURA
Héctor Ismael Sermeño Director Nacional de Patrimonio Cultural, CONCULTURA
Gregorio Bello Suazo Arqueólogo, Director del Museo Nacional de Antropología, CONCULTURA
Irma Flores Arquitecta con maestría en conservación, Coordinadora de Zonas y Monumentos Históricos, CONCULTURA
Fabricio Valdivieso Arqueólogo, Jefe del Departamento de Arqueología, CONCULTURA
Fabio Amador Arqueólogo, Universidad Nacional de El Salvador, miembro fundador de FUNDAR
Víctor Sandoval Arquitecto Restaurador, Guatemala
Enrique Melara Ingeniero Civil especialista en suelos
Françoise Descamps Arquitecta experta en conservación, Instituto Getty de Conservación
Carolina Castellanos Experta en conservación, Instituto Getty de Conservación
Rodrigo Brito Presidente de FUNDAR
Paul Amaroli Arqueólogo, FUNDAR

Los participantes en la Mesa Redonda para Consensar Medidas de Conservación para Joya de Cerén (2005). Desde la izquierda: Federico Hernández (entonces Presidente de CONCULTURA), Enrique Melara (Ingeniero Civil especialista en suelos), Fabricio Valdivieso (entonces Jefe del Departamento de Arqueología, CONCULTURA), Gregorio Bello Suazo (Director del Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán), Rodrigo Brito (Presidente de FUNDAR), Fabio Amador (Arqueólogo, entonces de la Universidad Nacional de El Salvador), Françoise Descamps (Instituto Getty de Conservación), Irma Flores (Coordinadora de Zonas y Monumentos Históricos, CONCULTURA), Carolina Castellanos (Instituto Getty de Conservación) y Víctor Sandoval (Arquitecto Restaurador). Otros participantes (ausentes en la foto): Héctor Ismael Sermeño (entonces Director Nacional de Patrimonio Cultural, CONCULTURA) y Paul Amaroli (Arqueólogo, FUNDAR).

En la reunión, se reconoció que no es posible recetar todas las acciones necesarias o adecuadas de conservación para el sitio, pues estos dependerán de muchos variables, presupuesto, avances en el ramo de conservación y otros factores. Sin embargo, al finalizar la reunión, se acordaron varias medidas de conservación rutinarias que se consideran apropiadas para Joya de Cerén. Pulse aquí para leer el consenso (documento PDF de 30kb).

El consenso respalda la suspensión de prácticas reconocidas como dañinas. Es decir, no humedecer las estructuras, no barrerlas y no hacer reconstrucciones innecesarias, incluyendo los llamados "repellos de sacrificio" los cuales, cuando se descascaran, también se llevan partes originales de las estructuras.

La mayoría de las medidas acordadas han sido cumplidas, incluyendo el monitoreo de las estructuras, la reparación de techos, la construcción de techos nuevos y el encierre de un área con malla fina para evitar la entrada de animales (estas acciones de conservación se describen aquí bajo Mejoras en el parque). Una medida pendiente de suma importancia es la adquisición de terrenos circundantes al actual parque arqueológico.

Monitoreo ambiental: Se instalaron 6 sensores de temperatura y humedad relativa que registraron datos cada hora entre 2006 y diciembre, 2009.

 

Impermeabilización para proteger las estructuras del Area 2

Una zona donde las estructuras se mantenían muy húmedas era el Area 2, con el temascal (Estructura 9) y otras estructuras. En parte esto se debía a la misma práctica de regarlas con agua. Pero aquí estaba obviamente mayor el grado de humedad en el invierno (época de lluvia), cuando llegaba a fluir sobre el suelo del area:

Problemas de extrema humedad en el Area 2

El temascal y otras estructuras en esta área se mantenían muy húmedas en el invierno, y hasta llegaba a fluir agua en el suelo. Cuando pudimos inspeccionar el área durante lluvias fuertes, encontramos que agua nacía de los cortes de excavación. Concluímos que el agua lluvia caía sobre la tierra fuera del techo de esta área, luego penetraba la tefra (ceniza volcánica) hasta topar con una de sus capas densas, y entonces el agua fluía casi horizontalmente, de acuerdo a la ligera inclinación de estas capas que bajan hacia el oeste, hasta brotar de los cortes de excavación

Lo anterior indicaba que al impermeabilizar el terreno hacia el este del Area 2, podría mitigar o solucionar este problema.

Utilizando plástico negro, cubrimos aproximadamente 450 metros cuadrados de la superficie al este del Area 2. Sobre el plástico se depositó una capa de tierra y luego se sembró cubresuelo para estabilizarla y para adornarlo. Protegido del sol, el plástico puede durar muchos años. Ya no nace agua en el Area 2, aunque persiste un incremento estacional de humedad, ya es una situación más manejable.

Impermeabilización para proteger el Area 2

Desde arriba: colocación de plástico y tierra, siembra de cubresuelo, y el estado actual del área impermeabilizado.

El agua que cae sobre este área pasa a cunetas de drenaje.

En las fotos aparecen Rafael Amaya (Gerente de Parques, FUNDAR) y Antonio Menjívar (anterior encargado de Joya de Cerén).

 

Estabilización de un talud de excavación

Existía un corte o talud de excavación arqueológica inmediato al este de la Estructura 3 que había quedado fuera del techo. Después de varios años de lluvias, se había erosionado. Un derrumbe notable ocurrió en octubre de 2005. FUNDAR lo estabilizó para la protección del sitio arqueológico.

ANTES

El derrumbe. Este corte originalmente era recto, pero después de una década se encontraba erosionado. Con un temporal en octubre, 2005, hubo un derrumbe notable.

Para estabilizar el talud, se hizo un muro de contención y se depositó tierra compactada.
Finalizados el muro y el relleno de tierra compactada.
Se sembró cubresuelo para evitar la erosión de la tierra compactada.

AHORA

El talud estabilizado.

 

Arqueóloga experta en conservación

La Arqueóloga Claudia Ramírez (Departamento de Arqueología, Secretaría de Cultura) se ha especializada en la conservación de estructuras de tierra, con énfasis especial en el sitio arqueológico Joya de Cerén. Ella está realizando estudios de evaluación, documentación y conservación de las estructuras.

 

Reducción de taludes de tefra

Una de las primeras recomendaciones para la conservación de Joya de Cerén fue de reducir o eliminar los altos taludes verticales, o casi verticales, de tefra que se encuentran inmediatos a algunas estructuras, particularmente la Estructura 4. Los taludes verticales de tefra pueden colapsar en cualquier momento, lo cual fácilmente podría ser provocado por alguno de los temblores y terremotos tan frecuentes en esta región del mundo. En un informe distribuido en 2001, el Ingeniero especialista en suelos, Enrique Melara, fue el primero en señalar este riesgo, pero pasaron los años sin tomar acciones al respecto.

A principios de 2009, FUNDAR entregó una propuesta a CONCULTURA en donde se proyectaba dar principio a la reducción y eliminación de los taludes alrededor de la Estructura 4. Se propuso primero eliminar completamente el talud que separa, como un grueso muro, las Estructuras 3 y 4. Este talud casi tocaba la Estructura 4, y con su eliminación se reducirá el riesgo a ambas estructuras y permitiría la visualización de ambas por parte de los visitantes. La opinión general es que esto mejorará las condiciones ambientales de la Estructura 4. Los otros tres taludes de tefra que rodean la Estructura 4 serían excavados para reducirlos a un ángulo más estable, de aproximadamente 45 grados. En nuestra propuesta, propusimos que el Departamento de Arqueología supervisara los trabajadores proporcionados por FUNDAR. Los trabajos fueron iniciados en mayo, 2009, con 7 trabajadores contratados por FUNDAR bajo la supervisión de Claudia Ramírez y luego Liuba Morán, ambas Arqueólogas del Departamento de Arqueología.

Nota: este importante trabajo de conservación fue suspendido en enero, 2010, bajo la primera administración de la Secretaría de Cultura. Fue reaunado después de un lapso de varios meses, bajo la nueva administración del Secretario de Cultura, Dr. Héctor Samour y actualmente (diciembre, 2010) continúa.

Perfil de oeste (izquierda) a este, mostrando los cortes de excavación inmediatos a las Estructuras 3 y 4. El potencial de colapso de los taludes verticales constituye un peligro muy real para las estructuras, especialmente la 4. La antigua superficie del suelo baja notablemente entre la Estructura 3 y 4.

 

En esta vista de 2005, la Estructura 4 aparece rodeada por taludes inestables de tefra, tal como fueron dejados por las excavaciones arqueológicas realizadas hace más de una década. Los taludes alcanzan más de 6 metros de altura, y un desprendimiento podría arrojar toneladas de tefra sobre la frágil estructura. La Estructura 3 está hacia la derecha (el este), al otro lado del gran "muro" de tefra que casi toca la Estructura 4. Los puntos de luz en el piso de la excavación son de los numerosos hoyos que entonces existían en el techo, que también daban paso al agua de lluvia que perjudicaba la estructura prehispánica.

 

Vista similar a la anterior. La Estructura 4 está protegida por un techo temporal. Las personas laboran en la eliminación del talud de tefra que queda entre las Estructuras 3 y 4.

 

Vista tomada sobre el talud de tefra que se menciona arriba.

 

Protección de las estructuras arqueológicas contra animales

Las antiguas estructuras han sido protegidas bajo cuatro techos durante muchos años pero ninguno de ellos tenía los lados encerrados para evitar la entrada de animales que causan daños a los restos arqueológicos. Estos incluyen:

  • Pájaros. En general, ensucian las estructuras. Antes de que FUNDAR lo suspendió en 2005, en el pasado se "limpiaba" las heces de pájaro con espátulas de metal, las cuales también inevitablemente se llevaban parte de las superficies de las estructuras. Algunos, particularmente el torogoz (pájaro nacional de El Salvador, también conocido como talapo) excavan nidos que afectan los cortes de tefra y estructuras.
  • Murciélagos. Depositan guano sobre las estructuras y dejan caer semillas que pueden dañar porciones delicadas de las estructuras.
  • Zorros. Los zorros son relativamente comunes en esta zona. Son propensos a excavar y han causado daños a las estructuras. Mapaches y conejos también han sido notados en las áreas de las estructuras y pueden provocar daños similares.

A pesar de que los daños generados por los animales fueron reconocidos desde hace mucho tiempo, nunca se había tomado medida alguna para prevenirlos. Cuando FUNDAR inició su participación en el manejo de Joya de Cerén, propusimos encerrar completamente el Área 1 (la mayor de las cuatro áreas) con estructuras laterales que inclusive prevendrían la entrada de luz e insectos (hay insectos que causan daños para sus nidos, al abrir hoyos o construir nidos de lodo). Considerábamos que la ausencia de luz ayudaría en prevenir el crecimiento de algas, musgo y otras plantas verdes. En este concepto, se encendería luces solo al entrar con grupos de visitantes, pudiendo iluminar estructuras sucesivas para explicar cada una individualmente. Lamentablemente, por varias razones (mayormente la falta de fondos necesarios) este concepto resultó no ser factible.

En 2006, instalamos luces sobre las antiguas estructuras para evitar la presencia de murciélagos. Las luces se activaban automáticamente por fotoceldas. Fueron efectivas contra los murciélagos pero no impedían la entrada de los demás animales.

Aunque nuestro concepto original de encierre permanecía fuera de nuestro alcance, en 2009 implementamos un concepto alternativo en el Área 1 que ha tenido excelentes resultados. Encerramos los lados del área con malla fina, que es apenas visible pero impide la entrada de los animales mencionados. La malla se sostiene sobre estructuras livianas de hierro. La malla necesitará mantenimiento periódico, incluyendo nueva pintura anticorrosiva cada año y las reparaciones que sean necesarias.

Los torogoces son pájaros bellísimos, pero excavan sus nidos en los taludes de ceniza volcánica, aflojándolos y a veces afectando las antiguas estructuras. El nombre científico del torogoz es Eumomota superciliosa. El torogoz es también conocido como talapo.

 

IZQUIERDA: Huellas de zorro sobre los surcos del Área 1, junto a la Estructura 6.

DERECHA: Antonio Menjivar señala daños causados por zorros en la Estructura 6, donde abrieron un agujero en un punto que aparentemente fue excavado durante las investigaciones y luego cubierto, ya que la tierra removida contenía retazos de plástico y tela.

 

Los murciélagos se cuelgan de las vigas de los techos y dejan caer guano y semillas sobre las estructuras. Las fotos muestran la Estructura 7. Izquierda: Los círculos indican semillas caídas sobre la estructura, y los puntos rojos sólidos señalan semillas fuera de la estructura. Ocasionalmente, el impacto de la caída de una semilla es suficiente para dañar una estructura. Derecha: Un acercamiento en donde se notan semillas y guano sobre el piso de la Estructura 7.

 

La mayor parte de las semillas son de almendro de río (Andira inermis). Los murciélagos comen la pulpa y dejan caer la semilla.

 

Como una medida provisional para evitar la presencia de murciélagos, en 2006 instalamos luces automáticas sobre las estructuras arqueológicas. En esta vista se ven algunas de las 12 lámparas instaladas en el Área 1. Aunque son efectivas contra los murciélagos, las luces no evitaban la entrada de otros animales.

 

FUNDAR encerró el Área 1, utilizando 350 metros cuadrados de malla fina (incluyendo 2 puertas) para impedir el ingreso de animales. La malla apenas se nota. En la foto aparecen (desde la izquierda) Francisco Campos (maestro mecánico), Rodrigo Brito (Presidente de FUNDAR) y Antonio Menjívar (Encargado de Joya de Cerén).

El encierre ha sido efectivo. FUNDAR había propuesto hacer lo mismo en las demás áreas.

 

 

Mejoras en el parque

En su colaboración con el Gobierno entre 2005 y diciembre, 2009, FUNDAR efectuó varios cambios en Joya de Cerén. Además, durante el año 2008, CONCULTURA utilizó un financiamiento por inversión pública para contratar obras en Joya de Cerén y San Andrés, en cuya planificación nos permitieron participar. En Joya de Cerén, estas obras incluyeron: 1) un techo nuevo sobre la Estructura 4, 2) conversión de una calle asfaltada en un sendero peatonal, 3) muro decorativo de toba frente al parque, 4) remodelación del museo de sitio y 5) una nueva caseta de cobro.

Año 2008: La conversión de una calle asfaltada en sendero peatonal fue una de las obras de financiamiento especial en Joya de Cerén. Desde la izquierda: Arquitecta Irma Flores (CONCULTURA, supervisora de las obras especiales en Joya de Cerén y San Andrés), Rodrigo Brito (FUNDAR), Arquitecto Víctor Barrientos (CONCULTURA, supervisor de las obras), Rafael Amaya (FUNDAR), Antonio Menjívar (Encargado de Joya de Cerén) y Arquitecto Salvador Torres (representante de la empresa contratista: Pórtico Ingenieros S.A. de C.V.).

A continuación se documentan estos trabajos con fotografías, cuando sea posible con vistas "antes y después". Se empezará con la entrada al parque, siguiendo por los estacionamientos, el museo, sendero arqueológico y finalmente los techos que protegen las estructuras prehispánicas.

 

Entrada

ANTES

La entrada al parque casi no se distinguía. Los portones deteriorados eran los mismos utilizados en los años 1970, cuando era una instalación de almacenaje de granos.

El cercado era de postes de cemento con una mezcla de malla oxidada y alambre espigado. Un rótulo viejo, pobremente pintado a mano, señalaba la entrada al único sitio de Patrimonio Mundial en El Salvador.

DESPUES

El rostro del parque ahora da la bienvenida con un muro decorativo de toba y portones nuevos.

Un rótulo a 100 metros advierte el visitante que ya se aproxima al parque.

Otro rótulo nuevo señala la entrada.

 

ANTES

La caseta de cobro estaba en el lado equivocado.

Los rótulos eran pintados burdamente y en mal estado.

DESPUES

Una caseta nueva y amplia, ubicada en el lado correcto para cobrar.

El rótulo es bilingüe (español e inglés), y proporciona más información.

 

Estacionamiento y área de picnic

ANTES

Al entrar al parque, una de las primeras vistas era ésta: las feas bases de cemento donde antes se sentaban silos de granos, rodeadas de maleza.

Los vehículos se estacionaban en otra zona, sobre un área donde se ha detectado una anomalía importante con radar penetrante de suelo (posiblemente una estructura prehispánica).

DESPUES

Se rellenó entre las bases, colocando adoquines para ocupar el área como estacionamiento para vehículos livianos (los buses tienen un estacionamiento aparte.

La zona con la anomalía mencionada arriba ha sido convertida en un área de picnic (abajo).

 

 

 

 

 

Punto de orientación

ANTES

Otra de las primeras vistas al entrar al parque era esta caseta de bomba.

La apariencia árida alrededor era típica del parque en general, en donde había muy poco jardinización.

DESPUES

Forramos la caseta con vara de castilla (utilizada en casas tradicionales), colocamos dos rótulos interpretativos (bilingües), izamos una bandera y reubicamos aquí la placa conmemorativa del nombramiento de Joya de Cerén al Listado de Patrimonio Mundial.

Este lugar se ha convertido en el punto de orientación del parque.

 

Museo de Sitio

ANTES

El Museo de Sitio de Joya de Cerén es una estructura relativamente reciente (2003) pero los visitantes comparaban su diseño poco atractivo como una caja de zapatos.

No obstante la gran altura que manifestaba el edificio desde afuera, su interior abrigaba un espacio relativamente pequeño. Este espacio se repartía por el uso de divisiones. Las divisiones dificultaban la vigilancia y facilitaron los dos robos de piezas que se han registrado en Joya de Cerén (en 1997 y 2004).

El museo tenía 2 accesos, uno en cada extremo, lo cual también dificultaba la vigilancia. Se entraba por uno y se salía por el otro.

DESPUES

El museo ha sido remodelado. Se amplió el espacio interior por 25%, quitando las divisiones internas que dificultaban la vigilancia. Por la misma razón la entrada y salida ahora están juntas.

Las dos proyecciones en el exterior del edificio son espacios nuevos. Uno es para uso de los guías del parque, y el otro es para una tienda del museo.

El museo estará cerrado hasta que se instalen sus nuevas exhibiciones.

 

Cafetín

ANTES

El cafetín estaba deteriorado.

DESPUES

Se arregló el cielo falso, instalando lámparas. Se quitaron los bloques de celosía en los lados para abrir el espacio, además de otros arreglos.

 

Zonificación

ANTES

Los visitantes podían ingresar sin supervisión a la zona arqueológica.

DESPUES

Ahora hay zonificación. Los visitantes solo pueden pasar a la zona arqueológica con una guía del parque (identificada por su uniforme amarillo).

Las guías proporcionan una interpretación del sitio, y también supervisan sus grupos para evitar daños a las estructuras o las instalaciones. Un vigilante se mantiene en la zona arqueológico para apoyar las guías si fuera necesario.

 

El sendero arqueológico

El sendero arqueológico conduce el visitante (acompañado por su guía) en un recorrido que ofrece vistas a 10 estructuras prehispánicas.

Originalmente, el recorrido era en línea recta, entrando y saliendo por el mismo camino, y no incluía el Área 2 con el temascal y otras estructuras muy interesantes. La mayor parte de esta caminata era sobre una calle asfaltada, construida hace muchos años para camiones. Los visitantes tenían que mirar las estructuras a través de "jaulas" de malla que en lugares se sostenían de manera improvisada con piezas oxidadas de hierro.

Ahora el recorrido es tres veces más largo e incluye el Área 2. El recorrido hace un circuito, sin pasar sobre el mismo tramo dos veces. Se han colocado barandales en vez de malla. Se ha convertido la calle asfaltada en sendero. El sendero, al igual que otros sectores del parque, está rodeado por jardines de flores, así como cacao y otros cultivos tradicionales para que los visitantes conozcan más del patrimonio agrícola.

ANTES

La línea azul indica el sendero tal como existía hasta 2005.

DESPUES

Entre 2005 y 2009, FUNDAR triplicó el recorrido del sendero, incluyendo la antes "restringida" Area 2. El acceso es a través de un portón de control (en rojo).

El nuevo estacionamiento está marcado en verde.

 

ANTES

La mayor parte del "sendero" anterior consistía en esta calle asfaltada.

DESPUES

Este tramo ha sido convertido en una vereda peatonal flanqueada por jardines.

 

ANTES

Aquí terminaba el recorrido de Joya de Cerén, en un callejón sin salida delimitado por malla y postes hechos de retazos de hierro (el Area 1). La porción de techo a la derecha era de construcción improvisada, de láminas torcidas montadas sobre madera podrida.

DESPUES

Ahora este tramo forma parte del circuito del sendero. La "jaula" de malla ha sido reemplazada por barandales. La porción de techo improvisado ha sido reemplazada por una estructura sólida.

 

ANTES

Los visitantes solo podían caminar por este estrecho paso en un lado del Área 1 (el área mayor). Para ver, tenían que buscar agujeros entre las lonas que se colocaban sobre la malla para "proteger" las estructuras. El interior del área se mantenía en una oscuridad lúgubre.

DESPUES

La misma vista. Ahora los visitantes circulan cómodamente por 3 de los 4 lados del Área 1, con vista libre de sus 5 estructuras. Tragaluces permiten ver todo con razonable claridad. Una extensión nueva de techo (inclinada a la izquierda) da protección real contra viento y el azote de la lluvia (es el lado norte).

 

ANTES

Antes el Area 2, con el temascal y otras estructuras, era una "zona restringida", inexplicablemente inaccesible para el público. Solo se permitían visitas "VIP".

En esta toma, ya empezamos a colocar postes y un lazo para definir la ruta del sendero para incluir el Area 2 en el recorrido.

DESPUES

El mismo tramo nuevo de sendero, ahora con jardines. El techo ha sido pintado de verde.

 

ANTES

Otro tramo nuevo de sendero para incluir el Area 2 en el recorrido, aquí ya trazado.

DESPUES

La misma vista, con el tramo de sendero terminado y jardinizado.

 

Hemos sembrado más de 80 árboles de cacao junto al sendero. Izquierda: Karen Bruhns en el cacahuatal de Joya de Cerén. Derecha: vainas maduras de cacao. En las excavaciones arqueológicas del sitio, se han encontrado semillas de cacao y la oquedad dejada en la ceniza por un árbol de cacao que crecía junto a la Estructura 4. Al recorrer el sendero, las guías del parque utilizan las plantas como recursos interpretativos vivos para explicar la vida cotidiana en Joya de Cerén.

 

Feliciano Torres es una de las personas encargadas de los jardines en Joya de Cerén. Aquí posa con plantas de malanga junto al sendero.

 

Antes de la introducción de híbridos comerciales, en El Salvador se sembraban varias variedades de maíz tradicionales. Estas han sido pobremente documentadas. Una variedad que persiste es conocida como "maíz negrito" por el color oscuro (en realidad, morado) de sus granos. Maíz negrito es utilizado para hacer la bebida conocida como "chuco". Otra variedad tradicional se conoce como "maíz nacional". Feliciano Torres procura mantener ejemplares de ambas variedades junto al sendero.

 

Otros cultivos tradicionales atestiguados en el sitio son frijol y ayote (calabaza), y los visitantes pueden ver ejemplares vivos de ambos, dependiendo de la temporada. La variedad de frijol a la izquierda es llamada "frijol mica" y su morfología es muy similar a algunos ejemplares descubiertos en las excavaciones. "Ayote" es el nombre (de origen náhuat) utilizado en El Salvador para esta planta, que en México y varios otros países es conocida como "calabaza".

 

 

Los techos protectores

La negligencia en que se encontraba Joya de Cerén se notaba sobre todo en los techos que protegen las estructuras arqueológicas de la lluvia. Había 3 techos industriales y un techo de construcción improvisada y precaria que desde 1997 había sido reconocida como una amenaza para la estructura que cubría (la Estructura 4).

ANTES

La Estructura 4 estaba cubierta por un techo improvisado y precario, que desde 1997 ha sido señalado como en peligro de colapsar. Aquí aparece el techo viejo, y el principio de un techo nuevo.

DESPUES

El techo nuevo terminado, y el viejo desmantelado. Aparece la Arq. Irma Flores, quien estuvo a cargo de supervisar la construcción por parte del Estado. El nuevo techo se une con la cubierta sobre la Estructura 3, y ahora se puede proceder a eliminar o reducir el ángulo de los taludes de excavación, ya que el potencial de su colapso es otro peligro reconocido para las Estructuras 3 y 4.

 

Fue necesario realizar excavaciones arqueológicas antes de colocar las columnas del techo nuevo. La Arqueóloga Claudia Ramírez (Departamento de Arqueología) estuvo a cargo de la investigación, asistida por la Arqueóloga Claudia Alfaro del Departamento de Investigaciones del MUNA.

 

Aunque son de sólida construcción, los 3 techos industriales tenían varias deficiencias:

  • Láminas agujereadas y torcidas que permitían el paso de la lluvia.
  • Extensiones de techo sostenidas por madera de pino, ya podrida, o por retazos de hierro, parcialmente oxidados.
  • Falta general de tensores que son esenciales para la estabilidad de este tipo de techo.
  • En el Área 1, se usaban lonas (toldos) para tapar su lado norte contra el azote de lluvia y viento. Además de no ser eficaces, los toldos tapaban la vista de las estructuras.
  • El interior de los 3 techos era muy oscuro y no permitía observar adecuadamente las estructuras arqueológicas.

Empezamos la evaluación de los techos industriales con el experto en estructuras, Ing. Juan Kerrinckx

 

La primera recomendación era de agregar tensores a los 3 techos industriales, que son necesarios para su estabilidad.

 

Mejoras al techo del Área 2

ANTES

El techo del Área 2 tenía una extensión en su lado poniente sostenida sobre madera de pino (podrida), con láminas deformadas y llenas de hoyos.

DESPUES

Construimos una extensión nueva de 350 metros cuadrados con estructura metálica.

 

ANTES

El Área 2 estaba tan oscuro que los visitantes apenas podían ver las estructuras. Una "medida" para iluminarlas fue de quitar algunas de las láminas traseras, que poco ayudaba.

DESPUES

Las tragaluces que FUNDAR instaló ahora garantizan un nivel de luz adecuado.

 

 

Mejoras al techo del Área 1

El Área 1 tiene el mayor número de estructuras prehispánicas (5). Aquí construimos extensiones nuevas en sus cuatro lados, con un área total mayor de 600 metros cuadrados.

ANTES

El lado norte era el único accesible a los visitantes. El azote de las lluvias normalmente viene del norte, y este lado se "protegía" con algunas lonas. Además de no proteger adecuadamente, las lonas obstaculizaban la vista de las estructuras.

 

DESPUES

Construimos una extensión de techo con estructura metálica y tragaluces (ver fotografías adicionales bajo El Sendero Arqueológico).

Las fotos muestran la estructura, el techo ya con lámina y tragaluces, y por último el techo con la calle asfaltada remodelada como sendero peatonal.

 

ANTES

El lado poniente del techo del Área 1.

DESPUES

Ahora construido con estructura metálica y lámina nueva.

 

ANTES

El lado este del techo del Área 1.

DESPUES

Ahora abarca considerablemente más espacio, con estructura metálica. El espacio adicional permitirá reducir el ángulo del corte de excavación junto a la Estructura 12, cuyo colapso potencial ha sido reconocido como una amenaza.

 

ANTES

El lado sur del techo del Área 1.

DESPUES

Primero hicimos reparaciones al techo existente. Luego construimos una extensión de 8m en el lado sur, quitando la porción vieja del techo. Es suficientemente amplio para evitar cualquier entrada de lluvia.

La extensión permite ver la vegetación exterior como fondo a las estructuras arqueológicas. El sendero arqueológico ahora pasa por 3 lados de esta área.

 

ANTES

El Área 1 oscuro. La Estructura 10 con su base húmeda (debido a la práctica de regar las antiguas estructuras), adornada con cinta de precaución y un pequeño rótulo burdo. Al fondo, una pancarta que no luce apropiada para un sitio de Patrimonio Mundial.

DESPUES

La Estructura 10 iluminada por un tragaluz y sin la cinta, rótulo burdo y pancarta. Al fondo, la extensión de techo y vegetación, sin la pancarta. FUNDAR instaló tragaluces en las Áreas 1, 2 y 3. Los lados están encerrados con malla fina para evitar la entrada de animales dañinos (la malla es casi invisible).